Tuesday, January 29, 2008
Mr. Rex
Hablando con un amigo de la vida descubrí mi realidad...


Es increíble la necesidad de algunas personas de sufrir por el sufrimiento mismo, casi tanto como la necesidad de hablar de otras personas.
Las ideas fluctuan, recorren infinitos sin moverse del lugar, cambian, se fusionan, se separan, mueren y renacen. Y también lo hacen las personas...
Cada segundo, cada suspiro, cada paso es principio y fin, muerte y renacer, es sólo que hay situaciones más notorias, que dejan marcas en uno que son imborrables sin la voluntad de hacerlo.
De personas y personajes creo haber hablado mucho ya, pero no me canso de hablar, de opinar, de responder, de exponer, de equivocarme y admitirlo, o no. No me canso de aprender...


Entonces, entre palabras, música y pensamientos, descubrimos que somos más afines aún de lo que creíamos, y que la vida nos regaló experiencas similares pero, aún mejor, descubrimos que elegimos aprender de manera similar del dolor de la vida...

Así que a vos Rex, amigo de la vida, un abrazo y mis respetos, como siempre...
 
Do you care? manifestó esto a las 11:05 AM |


2 Opiniones:


  • 8:31 AM, Blogger Amud Dindol Kalain

    This comment has been removed by the author.

     
  • 8:35 AM, Blogger Amud Dindol Kalain

    Toda vez que tomamos una decisión, hacemos una elección, estamos eligiendo decir "no" a ifninitos destinos y "sí" a otros tantos.
    Asimismo, cuando optamos estamos resignando algo más, es inevitable, no podemos acapararlo todo, me gustaría decir que cada vez que optamos por vivir estamos resignando la vida misma.
    Pero ¿qué hay de las amistades que, como la nuestra, surgieron más de una casualidad que de una elección? O vamos a llamarlo, mejor que casualidad: coincidencia. La coincidencia de las ideas afines, la coincidencia de un camino espiritual símil.
    Brindo por la continuidad de una amistad sin resignaciones por el simple provecho de nuestras almas y el intercambio de conocimiento para que sigamos recolectando en el trayecto los enigmas que otros, por distracción, descuido o desinterés, han dejado caer al suelo, y volver a elevarlos más allá de la bóveda celeste (a donde creemos que pertenecen).
    Gracias por la dedicatoria.